Las maquinitas

Rat en 2021-07-13 14:32:23

Era un clásico, las maquis enfrente de las tortillas. Yo nunca fui muy bueno, la verdad, pero tengo ganas de que alguien me regale un control de arcade nada más para sacarme la espina (no tengo tantas ganas como para pagar por él).

Así era el show: ibas a las tortillas, pero las máquinas rube-goldberg-escas que hacen los deliciosos discos ancestrales suelen fallar, entonces pedías que apartaran tu lugar en la fila y te cruzabas la calle a jugar en las máquinas mientras llegaba la masa, el aceite, le arreglaban la banda, traían el tanque de gas, o tal vez solo esperar a que disminuyera un poco la fila.

Desde que tenía 5 años, quería llegar a la casa para pasar por la farmacia y jugar Arkanoid, o después el hitazo que era el de las TMNT. Iba por cartulinas falsas a la papelería para poder echar una reta de Street Fighter II, aunque había tanta gente que rara vez alcanzaba a jugar. Caminábamos hasta la otra colonia para poder jugar Killer Instinct. Y dejábamos enfriar las tortillas mientras jugábamos la máquina de The Simpsons que era un beat em up bastante malito, pero tenías que aprovechar que ganaste en Samurai Shodown y cobrar tu derecho de jugar con Bart (y no con Marge).

Ahora voy a las tortillas y pienso en las maquinitas. Y saco mi celular y checo el facebook.

4 respuestas
#1 darka en 2021-07-13 19:45:05

Ya, inventa la tortilladora de aire.

#2 nitro en 2021-07-14 14:59:29

Uff, la nostalgia de las maquinitas, tengo un chingo de anécdotas con ellas. Las macabras les decía el Max. A mi me llenan el alma de una manera muy particular. No tuve una consola propia hasta que fui a la universidad y eso porque un amigo del trabajo me vendió su Wii (salvo un Atari 2600 pero ese no lo cuento). Ergo, toda mi infancia y adolescencia jugué videojuegos en las arcadias o en casa de amigos que sí tenían consola. O rentando.

En fin, mi primer acercamiento con las maquinitas fue cuando en la tiendita cerca de la casa de unos tíos que me cuidaban cuando estaba en el kinder. Tenían una maquinita en la que turnaban Adventure Island y Super Mario Bros 3 y tenías que echarle una moneda de 100 pesos con un Venustiano Carranza.

Después vino Street Fighter II, de 500 pesos. Yo veía al Dhalshm muy cabrón por el hecho de poder estirarse y me preguntaba por qué no lo usaban. Junté 100 pesos cada día y llegó un viernes a la hora de la salida de la primaria en la que me decidí jugarlo. Un wey ya grande como de secundaria que ya sabía hacer los hadouken con Ryu me puso una patiza. Aún no se tenía esa convención en la que se dejaba al rival probar los botones. No sabía cómo poner defensa, ni siquiera cómo saltar. Y hasta pregunté: "¿Con qué botón se salta?", acostumbrado a los juegos de plataformas donde nada más había un botón de ataque y otro de salto.

En fin, seguí jugando siempre que tenía oportunidad, sobre todo los juegos de pelea. La última reta chida que tuve fue hace como 10 años cuando fui a visitar a una tía y ya cerca de su casa me encontré a los hijos de mis primas como de 10 y 12. Les estaba poniendo una putiza en The King of Fighters 2002 otro wey más grande, como de 20. Les ayudé y por supuesto que le gané. Se emputó el tipo, volvió a retar, perdió. Retó otro wey mejor, perdió. Y mandaron a llamar al vaguito local que me dio batalla pero también perdió. Mis sobrinitos estaban que se orgasmeaban de felicidad.

Ah, también tuve otra reta chida hace como 5 años donde me puso una putiza un chavillo como de 15 años en Monterrey. Ahí hay un chingo de maquinitas todavía, como hace 20 años.

#3 muerto en 2021-07-24 19:33:16

y nadie dijo "mira, ese don se rifa"?

#4 nitro en 2021-07-26 14:57:06

No, porque en ese entonces aún estaba en mis veintes.