Estaba limpiando unos discos duros viejos y me topé con una copia de la película Short Circuit (link descargable). En ella, un robot militar es golpeado por un rayo y se vuelve inteligente, adoptando el nombre de Johnny 5.
Eso me hizo pensar en las implicaciones de la inteligencia artificial, tal y como la veíamos en aquel tiempo. Yo supongo que vi esa película por ahí de 1988, aunque salió originalmente en 1986. En aquel tiempo estaba de moda el juguete 2-XL de Ensueño, entonces era fácil imaginar que pudiera existir un robot que se moviera, hablara y pensara.
Hoy, 40 años después, el panorama de la IA es muy distinto. Simplemente se volaron la barda con el Johnny 5: era un robot extremadamente ágil, con una fuente de poder prácticamente inagotable (le duraba más la batería que al iPhone), debía tener por ojos unas cámaras extremadamente buenas (en aquel tiempo el video era 480i), su sintetizador de voz era tan impecable como su reconocimiento de voz, y pues seguramente estaba relleno de GPUs Nvidia para poder operar de esa forma.
Al mismo tiempo la noticia me cae ayer de que BBVA (o como yo le digo, "bwbawbawba") está regalando 3 meses de ChatGPT Go.
Y eso me lleva de nuevo a las fantasías de mi infancia, cuando soñaba con un aparato que tuviera GPS, comunicación inalámbrica con otros aparatos similares, mensajes de texto (que yo pensaba que eran más complicados que videollamada), que pudiera llevar libros para leer ahí dentro, que funcionara con baterías y que cupiera en el bolsillo. No puedo decir que debí patentar el smartphone, pero básicamente era lo que imaginaba, poder hablar con alguien mientras veías en el mapa tu ubicación y hacia dónde dirigirte, pudieras oir música al mismo tiempo, o leer, etc. Irónicamente nunca imaginé que ese aparato tendría un asistente IA integrado.
En este momento la IA, para mí, es similar al Byte que acompañaba a Flynn en la película original de Tron. Para muchos The Matrix fue la película hacker por excelencia, pero yo quedé enganchado en las computadoras desde Tron. El Byte ese era una como estrellita que ahí andaba, y solo podía responder sí o no (porque era un byte). También es como el Espantapájaros del Mago de Oz, que dice que no sabe nada, pero tiene una capacidad de inferencia formidable.
En fin, supongo que nadie pensaba que la IA pudiera tener un impacto real en la vida diaria porque el Johnny 5 era demasiado irreal. Aunque debo decir que el ChatGPT en este momento se asemeja más a HAL9000, y eso sería inquietante si mi casa tuviera sistemas automatizados de domótica.
¿Y usted qué opina?